Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller

Cuenta Rosario Marín, primera tesorera inmigrante de Estados Unidos y exalcaldesa de Huntington Park, que –a sus catorce años– habiendo migrado de México a ese país, tuvo que forjarse un camino a pulso, retador frente a los prejuicios machistas que han privilegiado la educación de los hombres frente a la de las mujeres y que han frustrado los anhelos de tantas niñas en el mundo. Con convicción, esfuerzo –y a veces llanto– construyó una historia de éxito e inscribió su nombre en un país que no era el suyo, pero que acogió su talento. Hoy sentencia con vehemencia: “No importa dónde empiezas, tú como la nata subes, pero te la tienes que creer”.

Rosario, cuyo testimonio nos conmovió hasta las lágrimas, fue una de nuestras invitadas de lujo en la IV edición del Foro M, que realizamos en Pereira el pasado 8 de marzo, con más de cuatro mil participantes en formato presencial y virtual. Con cada palabra nos recordó de qué estamos hechas las mujeres, pero también nos alentó a perseverar, hasta que ser mujer deje de ser sinónimo de sacrificios, de lágrimas y de un doble o triple esfuerzo para dar a conocer nuestras potencialidades.

De esta manera, concluimos uno de los ciclos más enriquecedores y fascinantes del trabajo que hemos realizado desde el inicio de nuestro gobierno, para que las mujeres sean parte de la toma de decisiones, líderes de la economía y la política, nos ayuden a tejer puentes de reconciliación y nunca más sufran la violencia machista arraigada por años.

La clave, para nosotros, ha sido fomentar la autonomía económica, como pilar de este andamiaje, y en ese sentido hemos movilizado recursos que permitan a las mujeres emprender e ingresar al mercado laboral. Por tanto, uno de los mensajes claves que quise dejar como reflexión en nuestro Foro M es la necesidad de trascender del discurso políticamente correcto de la equidad de género a la asignación de presupuesto.

En este contexto, anunciamos dos buenas noticias, alineadas con los múltiples programas de apoyo al emprendimiento que tenemos en marcha en las regiones. Con nuestro Fondo Mujer Emprende, y en una alianza con Innpulsa, brindaremos acompañamiento financiero y técnico a 24 emprendimientos de mujeres rurales y urbanas, con recursos por $ 2.500 millones, que permitirán a las beneficiarias mejorar sus capacidades productivas, comerciales e integrarse a cadenas de valor. También con Finagro, abrimos una línea especial de microcrédito que se inicia con $ 3.000 millones y se apalancará con $ 7.500 millones adicionales, para financiar emprendimientos de 2.500 mujeres rurales. ¡Queremos que este tipo de iniciativas se multipliquen e involucren más actores!

A estas buenas nuevas, se sumaron valiosísimas reflexiones, de cara al futuro, de más de 30 panelistas de distintos sectores. Bien lo dijo Gabriela Ramos, Subdirectora de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, “ya sea que las mujeres susurren, hablen o griten, asegurémonos de que sus voces sean escuchadas”. A su vez, Guadalupe Durán, gerente general de Mastercard Ecuador, dejó en firme una premisa: “La economía mundial se fortalece significativamente cuando hay equidad laboral de género”. Y así, coincidimos todas en que es inconcebible un mundo sin el liderazgo de las mujeres.

Este es un trabajo que no puede ni debe terminar con un gobierno. Por tanto, en este Foro M –que esperamos no sea el último– entregamos a todos los sectores sociales una semilla de esperanza que ya empieza a florecer. Hoy, toda Colombia tiene la responsabilidad de acogerla y regarla a diario para que fructifique, porque solo el día que podamos hablar de una verdadera equidad de género –cuando hombres y mujeres avancen a la par– lograremos el verdadero desarrollo. ¡He ahí nuestra causa!

Publicada en El Tiempo
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