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Ideas y pensamientos

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Por: Marta Lucía Ramírez
Vicepresidente y Canciller de la República

Corría el año 2010 cuando Colombia presenció una de sus mayores tragedias naturales: el caudal del río Magdalena hizo ceder una barrera del canal del Dique, dejando un saldo aproximado de 173.000 personas afectadas, más de $ 200.000 millones en pérdidas e impactos en los servicios básicos de la población, además de una grieta abierta que seguiría causando traumatismos en la zona.

Por tanto, cuando llegamos al Gobierno, la construcción del canal del Dique se convirtió en prioridad y nos fijamos la meta inaplazable de cumplirle a la costa Caribe. Hoy, con satisfacción, podemos afirmar que la angustiosa espera terminó: abrimos –este mes– el proceso licitatorio para hacer realidad la obra ambiental más importante de inicios de este siglo, en América Latina.

Gracias al liderazgo y la voluntad política del presidente Iván Duque, y a los esfuerzos de las diferentes entidades del Gobierno Nacional y territorial, contamos con una solución planeada y diseñada con toda la rigurosidad técnica, ambiental, social y financiera, con el generoso apoyo del Banco Mundial. También han sido destacables la gestión y disposición del Ministerio de Hacienda, que dio una aprobación de riesgos y condiciones financieras, en tiempo récord, a la megaobra que generará cerca de 60.000 empleos directos, indirectos e inducidos, y beneficiará a más de 1’500.000 habitantes de Bolívar, Sucre y Atlántico.

Este proceso licitatorio representa el inicio de un sueño: el megaproyecto fluvial de la Quinta Generación de Concesiones, con más de $ 3 billones en inversión, que, junto con la APP Río Magdalena, potenciará la competitividad, el comercio y el turismo en las poblaciones ribereñas. Desarrollar estos dos proyectos reducirá los costos de transportar un contenedor entre Bogotá y la costa Caribe en un 50,4 % (DNP, 2021).

Y es que el canal del Dique no es solo una moderna e imponente obra de infraestructura fluvial, sino que también encarna un inmenso componente social, de adaptación al cambio climático y descontaminación de la bahía de Cartagena; es una inversión que va a transformar toda una región, garantizará el acceso al agua potable de los municipios aledaños y, de manera particular, de Cartagena; disminuirá la afectación en islas del Rosario por los sedimentos; facilitará la conexión ciénaga-ciénaga, con el canal que se había interrumpido, e impulsará la posibilidad de emprendimientos agropecuarios y piscícolas, así como la construcción de distritos de riego.

¡Si no se interviene el canal del Dique, el daño ambiental y humano sería irreparable! El mismo Alejandro de Humboldt, al transitar por estar tierras, advirtió sobre la variabilidad temporal, excesiva sedimentación y dificultad de intervenir este canal en 1801. Así las cosas, al mantener el control de tránsito de sedimentos, se garantizará el acceso a agua dulce y recurso hídrico para actividades productivas y de saneamiento, se permitirá el flujo de fauna marina y se recuperarán ecosistemas.

De esta manera, no solo honramos un compromiso con la gente, dejamos un legado de infraestructura sostenible para mejorar la calidad de vida de nuestras poblaciones; abrimos una nueva ventana al mundo para el desarrollo de Colombia, desde las regiones. Así mismo, mediante la apuesta de la infraestructura sostenible y con valores sociales, nos proyectamos como eje integrador del hemisferio, conectando con iniciativas globales como Build Back Better y Global Gateway, e incentivando proyectos intermodales que hagan frente al cambio climático y garanticen mejor calidad de vida.

Y aunque no estaremos para inaugurar la puesta en marcha de este ambicioso proyecto, nos llena de alegría plantar esta semilla próspera para el Caribe y para toda Colombia, porque la infraestructura es y debe seguir siendo una política de Estado.

Publicada en El Tiempo
https://bit.ly/3JF8ZBR

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller

Hay un legado que nos dejaron nuestros ancestros –muy olvidado, por cierto– pero de enorme importancia como principio humano: “el valor de la palabra empeñada”. Inevitable pensar en ello, cuando después de un trabajo arduo, de más de tres años como Gobierno, podemos decir –por fin– con emoción y orgullo, que les cumplimos a Bolívar, Atlántico y Sucre, a los habitantes de las poblaciones ribereñas al Canal del Dique.

Desde nuestra campaña presidencial, cultivábamos el anhelo de materializar –más que un sueño– la solución a una necesidad imperiosa de los habitantes de Atlántico, Bolívar y Sucre, que han padecido por años la precariedad del casi mítico Canal del Dique, que evitará las inundaciones, la contaminación y el abandono que han significado las promesas incumplidas por décadas.

¡Hoy podemos decir, con júbilo, que la espera terminó!: Nos complace anunciar que el Canal del Dique –la megaobra ambiental por excelencia de Colombia y quizás la más importante de América Latina– será un hecho, gracias a que obtuvimos el sí del Presidente Iván Duque, en noviembre del 2018, para navegar a buen puerto.

El proyecto ya inició su proceso de licitación, para prender motores en los próximos meses, y aunque tal vez no estaremos para poner la primera piedra, nos llena de alegría dejar el cimiento irreversible para honrar nuestro compromiso con la gente, con las regiones y con el país entero.

Gracias al trabajo en equipo que adelantamos en la Comisión Intersectorial de Infraestructura –creada bajo el Decreto 2163 de 2018–, que he tenido el honor de liderar, logramos el aporte de recursos de diversos actores, que, a partir de ahora, serán un ejemplo de agregación de fuentes de pago para otros proyectos ambiciosos de infraestructura nacional. Se contempla una inversión de más de $3 billones de pesos, con el compromiso extraordinario de las gobernaciones de Sucre, Bolívar y Atlántico, vigencias futuras del sector transporte, contraprestaciones portuarias, tasas de navegabilidad y sobretasas ambientales del Distrito de Cartagena.

Así mismo, cumplimos con el requisito de finalizar 16 procesos de consulta previa con las comunidades, antes de abrir el proceso de selección. Y contamos con el privilegio del apoyo del Banco Mundial, que nos asistió en la estructuración, con paneles de expertos y talleres que nos permitieron conocer experiencias internacionales, mediante una generosa cooperación técnica no rembolsable.

Vale resaltar que esta megaobra tendrá 117 km de longitud, garantizará un ancho navegable de 52-60 m y una profundidad de 7 pies, para dar paso a embarcaciones de mayor calado. Mediante el sistema de compuertas y esclusas y obras de interconexión, se restaurarán y protegerán los ecosistemas hasta el delta del Mar Caribe, y se potenciarán actividades como la pesca y el turismo de pequeños veleros, para los municipios ribereños, gracias a muelles y a una mejor navegabilidad.

Este Canal dará una vida dinámica, moderna y atractiva en todo su recorrido, y podrá convertirse en el futuro en algo tan importante, como el Canal de Suez, el Canal de Corinto, los canales de Ámsterdam.

Como ha pasado en tantos lugares de Colombia, el canal guarda debajo de sus aguas, al parecer, historias del dolor que la guerrilla, los paramilitares y, en una sola palabra, el narcotráfico, dejaron sembrados de sangre en muchos lugares de nuestro país. A partir de ahora, queremos escribir una nueva historia, de esperanza: este Canal significará desarrollo, progreso, ilusiones, oportunidades, para los millones de habitantes que viven en la zona.

¡Y muy importante!: mitigará la contaminación, especialmente en la Bahía de Cartagena y las comunidades ubicadas en su área de influencia. Además, evitará que continúe el deterioro creciente de la barrera de coral, que es la desertificación del Mar Caribe, hasta llegar casi a las Islas del Rosario, evidente al sobrevolar esa zona.

El Canal del Dique no llega solo, llega con un cambio de visión para una región que va a poder desarrollar todo su potencial. Aquí estamos, como Gobierno, haciendo expresa nuestra voluntad política y nuestro anhelo de cumplirle a las regiones, porque sólo de esta manera, podremos cerrar las brechas en materia de pobreza y construir, todos los días, la verdadera equidad. Es así, como podemos lograr progreso como Estado, de cara a construir una mejor Nación. ¡Aquí estamos, despegando del puerto y levando anclas para dar el paso definitivo de la utopía a la realidad!

Publicada en el Heraldo
https://bit.ly/325xJlT

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de Colombia

La canciller y vicepresidente, Marta Lucía Ramírez, hizo énfasis en los esfuerzos que han hecho para seguir internacionalizando

La apertura comercial de Colombia y la diversificación de la canasta exportadora son algunos de los compromisos adquiridos por el Gobierno en los últimos años. Depender cada vez menos de los productos minero-energéticos es uno de los desafíos más importantes cuando se trata de proyectar la economía y las empresas colombianas en el exterior.
Para la vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez, la innovación y la diversificación del aparato productivo ha tenido un enfoque “sin precedentes”.

¿Cómo se ha diversificado la canasta exportadora de Colombia en los últimos años?

Como gobierno, hemos hecho un esfuerzo sin precedentes por impulsar la innovación y diversificar nuestro aparato productivo, dado que estamos convencidos de que este es el camino para potenciar nuestra presencia de bienes y servicios con más valor agregado en el mercado internacional. Ello significa crecimiento, exportaciones, empleos y desarrollo social.

En nuestros 22 Pactos por el Crecimiento, que trabajamos desde la Vicepresidencia con más de 86 gremios, para fortalecer la inversión, las exportaciones y el empleo en diversos sectores productivos, hicimos planeación y trabajamos gobierno y empresarios con resultados muy satisfactorios que nos han permitido aumentar la producción y exportaciones de bienes no tradicionales y el mayor aprovechamiento de nuestra geografía, biodiversidad y cultura para incentivar sectores como el turismo, energías renovables y sistemas de la información.

¿Cuáles son las conclusiones de la Misión de Internacionalización, qué se implementará y cuáles serán sus beneficios?

Sin duda, uno de los ejercicios más estimulantes que he liderado en estos casi cuatro años de gestión, ha sido la Misión de Internacionalización, encabezada por el profesor Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard y en la que nos acompañaron otros reconocidos expertos nacionales e internacionales. Fue una oportunidad única para generar nuevas avenidas de progreso, de cara a posicionar, aún más, el potencial de Colombia ante el mundo.

Más allá de enfocarse en los temas sobrediagnosticados, la Misión se concentró en aportar en campos antes no explorados. Entre sus principales recomendaciones están mejorar la participación en cadenas de valor globales y regionales, aprovechar la migración internacional y mejorar la transferencia internacional de conocimiento y tecnología al país, en lo cual tenemos cruces y convergencias con las recomendaciones de la Misión de Sabios que coinciden en generar innovación y valor agregado, que nos generen ventajas competitivas en el mercado internacional.

En el diagnóstico, ¿cuáles son los sectores más y menos fortalecidos en la internacionalización productiva del país?

Nuestra realidad económica actual demuestra que Colombia progresa como un todo, y así está quedando demostrado: en el tercer trimestre del año, los grandes rubros de la actividad económica, a los que se hace seguimiento, presentaron variaciones positivas. Lo que más me sorprende y entusiasma es ver nuevos sectores -que no llegué a imaginar-, proyectándose como estrellas productivas. Por ejemplo, Colombia tiene un potencial de clase mundial en recursos de energía renovable. Por esa razón, hemos iniciado un ambicioso proceso en el cual lograremos multiplicar por más de 100 veces nuestra capacidad en la materia.

¿Cómo podemos volvernos una economía más abierta y competitiva?

Tienen razón algunos analistas en afirmar que seguimos muy cerrados, a pesar de tener una política a favor de apertura comercial. De ello, ya hay evidencia suficiente en la literatura. Pero lo cierto es que esa fue la discusión de finales del siglo XX, hoy en día debemos hablar de más temas. Entender que estamos en una coyuntura única. El multilateralismo está en crisis, la pandemia dejó fracturado el sistema multilateral y hay sectores que están despegando, que implican discusiones nuevas. Por eso no podemos seguir estancados en discusiones del pasado.

Publicada en diario La República
https://bit.ly/3rRCJou

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de Colombia

Si pudiera resumir el 2021 en una palabra, sería “Solidaridad”. En este tercer año de gobierno, se presentaron innumerables retos, en el contexto de la pandemia, que desató una enorme crisis económica, cuyos vestigios aún permanecen. Esos vientos huracanados, también impactaron nuestra infraestructura, pero no lograron apagar los motores de cambio.

En medio de la adversidad, aprendimos la inmensa corresponsabilidad que tenemos como parte de una sociedad, en la que el actuar de unos, influye en el bienestar de los otros. Todos nos vimos obligados a cooperar, a cuidarnos a nosotros mismos, no sólo en beneficio individual, sino también para evitar una catástrofe colectiva de magnitudes superiores a la que vivimos.

Gracias al sentido de la solidaridad, hoy estamos pasando la página de uno de los capítulos más duros que nos ha tocado vivir como humanidad, logramos sortear las dificultades y comenzar de nuevo, reactivar la economía, y encender la maquinaria amarilla de uno de los sectores más protagónicos de esta recuperación productiva: la infraestructura, generadora de empleo por excelencia, de la mano del Compromiso por Colombia.

Hoy, después del remezón, soplan mejores vientos, que dan lugar al optimismo. En el sector transporte, nuestro gobierno está logrando una cartera histórica de 81 proyectos de interés nacional y estratégico, con una inversión total de $75 billones, que generan 1 millón de empleos. Actualmente, 54 de estos proyectos se encuentran en ejecución. ¡Y vamos por más! Para el 2022, del Presupuesto General de la Nación se tienen recursos de inversión en infraestructura de transporte de $ 10.3 billones de pesos, aproximadamente 3% más que en 2021.

Rescatamos el programa de autopistas 4G, logrando una ejecución del 58%, incremento notorio, teniendo en cuenta que en 2018 el avance era del 16%. De estos 29 proyectos, 27 se encuentran en fase de ejecución u operación y mantenimiento, y vamos a dejar inauguradas 20 de las 29 concesiones 4G, al final de nuestro gobierno, una de las apuestas más ambiciosas de la última década en Latinoamérica.

En obra pública, finalmente logramos adjudicar la construcción del Viaducto Km 58 Bogotá-Villavicencio, para dar una solución definitiva a los problemas que han atormentado por años el transporte de carga al Llano y la Orinoquía. De esta manera, estamos saldando deudas históricas.

Esta obra hace parte de la Conexión Pacífico-Orinoquía, corredor estratégico que comunicará el puerto de Buenaventura con la mayor despensa agroalimentaria del país, la cual concentra el 23% del PIB nacional y beneficiará a más de 13 millones de habitantes. De este corredor, logramos iniciar actividades de obra y mantenimiento en los sectores Puente Arimena-Viento y Juriepe Puerto-Carreño.

Hay que decir que, además, le apostamos a la multimodalidad, con la apertura de licitaciones de la primera ola de quinta generación de concesiones (5G), con 14 proyectos que lograrán la conexión eficiente entre los centros urbanos y generadores de carga, puertos fluviales y marítimos, centros logísticos y aeropuertos. La coyuntura mundial exige infraestructura social, resiliente y sostenible, y los proyectos 5G son un vehículo que aumentará las capacidades del país en materia logística y competitiva, de forma eficiente y productiva.

Nuestra prioridad es la gente en todos los rincones de Colombia; por eso, dispusimos una inversión sin precedentes para la intervención de vías terciarias prioritarias, que conectan nuestras veredas y corregimientos con los centros urbanos, con una cifra que asciende a $ 5.6 billones (entre recursos del PGN y las regalías regionales, departamentales y municipales). ¡Resulta imperativo apoyar la economía rural y garantizar a los campesinos el transporte de sus cosechas! Anteriormente, los presupuestos anuales para la red terciaria de todo el país apenas alcanzaban los $ 4.000 millones.

A su vez, el desarrollo de la infraestructura de transporte ha estado acompañado del mejoramiento del entorno en el que se desarrollan estos proyectos. En este sentido, se ha avanzado en los componentes de fortalecimiento institucional, fuentes de pago y financiación, ajustes al marco normativo, y logística; siguiendo la hoja de ruta planteada por el Plan Maestro de Transporte Intermodal y las recomendaciones de nuestra Comisión de expertos 2019, de la OCDE y del Consejo Privado de Competitividad, de las cuales se han implementado más de 80 acciones estratégicas mediante la Comisión Intersectorial de Infraestructura de Transporte.

Vale resaltar, además, que hemos avanzado en la consecución de nuevas fuentes de pago y financiacion para nuestros proyectos de infraestructura con la titularización de 25 peajes del INVÍAS, la cual finalizará su estructuración este año, y con la que esperamos recaudar $1.6 billones de pesos para el mejoramiento de corredores estratégicos. Así mismo, está ad portas de iniciar el proceso de licitación del Canal el Dique, que es un piloto de mecanismos de agregación de fuentes de pago.

En octubre, pusimos en marcha la Unidad de Planeación de Infraestructura de Transporte (UPIT), entidad creada para planear el desarrollo a largo plazo de la infraestructura, que garantizará la sostenibilidad financiera, social y ambiental de los proyectos. Dentro de la hoja de ruta, está el Plan Maestro de Transporte Intermodal que se encuentra en proceso de contratacion para su actualización. Con ello, estamos logrando una política integral de infraestructura de transporte de Estado, no solo de gobierno.

Hemos marcado hitos muy importantes para nuestra infraestructura este año, como el lanzamiento del Observatorio Nacional de Logística, Transporte, Minas y Energía, con el cual se pone a disposición del público la información, a través de una herramienta estratégica y de transparencia para la toma de decisiones y planeación de política pública.

Logramos modificar la reglamentación de Asociaciones Público-Privadas, que permite alinear la distribución de riesgos, corregir estimaciones de costos y conservar un equilibrio entre incentivos y competencia que estimulan la participación del sector privado. Hoy en día, según el Banco Mundial e Infrascope, Colombia es referente mundial y líder en Latinoamérica en la aplicación de mecanismos de APP.

Soñamos con ser un país conectado intermodalmente, reconocido por su infraestructura. Y que, a pesar de tener una complicada geografía, nuestras regiones se encuentren conectadas eficientemente, nuestros productos salgan a los puertos de manera ágil y con costos logísticos bajos.

Hasta el último día de este gobierno, honraremos el compromiso de conectar a Colombia, avanzar hacia el transporte intermodal y sostenible, y reactivar los corredores férreos para carga. ¡Este es nuestro legado para los colombianos!

Queremos dejar huellas imborrables en nuestras regiones, que ojalá se sigan atomizando en las zonas donde más urge la mano del Estado. Esperamos que los participantes de este XVIII Congreso de la CCI sean veedores de que nuestra política de Estado se mantenga como brújula hacia una Colombia cada vez más eficiente.

Publicada en Infraestructura & Desarrollo
https://bit.ly/3oq2iuQ

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de Colombia

Uno de los pilares del Gobierno Nacional es la trasparencia, por lo que nos hemos dado a la tarea de fortalecer el marco normativo de la lucha contra la corrupción, promoviendo una cultura de integridad y legalidad, mediante la articulación interinstitucional, para ser más efectivos en la prevención y vigilancia de los recursos públicos.

Entendiendo que la lucha contra la corrupción es un asunto de corresponsabilidad, en la que intervienen el sector público y privado, organismos de control y la sociedad civil organizada, cada uno desde sus capacidades y competencias, adelantamos acciones transversales para debilitar el actuar de los corruptos y fortalecer la capacidad institucional de control, seguimiento, investigación y sanción.

Desde la Vicepresidencia de la República, a través de la Secretaría de Transparencia, durante los últimos tres años, hemos puesto a disposición herramientas tecnológicas para incentivar la participación ciudadana, clave en el ejercicio de control y en la lucha contra la corrupción.

Pusimos en marcha el Portal Anticorrupción de Colombia (PACO), que permite a los ciudadanos tener información en lenguaje claro, sobre los contratos que se ejecutan en las regiones; en promedio, diariamente, cerca de 515 personas hacen consultas en este aplicativo. Se trata de un mecanismo que permite generar alertas tempranas y presentar denuncias y reportes que considere la ciudadanía. A la fecha, cuenta con 700 millones de datos y 170.000 ingresos o consultas.

A ello se suma el Índice Nacional Anticorrupción (INAC), que busca fortalecer la prevención de este delito y mejorar la relación con los ciudadanos. En este, se integran mediciones de diversas entidades del Estado en materia de desempeño institucional, rendición de cuentas, contratación, gestión de riesgos de corrupción, presupuesto público, entre otros. A la fecha, se han evaluado 83 entidades del ejecutivo nacional, las 32 gobernaciones, 32 alcaldías y los 170 municipios PDET. De esta manera, logramos tener una radiografía clara de las debilidades institucionales, realizar transferencia de conocimiento y orientar los esfuerzos de forma más asertiva.

También tenemos en marcha la Red Interinstitucional de Transparencia y Anticorrupción (RITA), conformada por entidades nacionales y territoriales, que ofrece canales de participación para la vigilancia, que cuenta con 254 Oficiales de Transparencia, sumando 143 entidades del orden Nacional y 111 territorial, cuyo objetivo es incluir en la agenda de las entidades la importancia de la prevención de la corrupción, la integridad y la transparencia. A su vez, incentivar los canales de denuncia seguros y confiables, y promover buenas prácticas en transparencia, legalidad y anticorrupción.

Con estas y otras herramientas, lograremos nuestra meta de una ciudadanía más influyente, más participativa, más comprometida con el control de los recursos públicos. Nuestros esfuerzos están enfocados en mejorar la relación Estado-ciudadano, en aras de recuperar la confianza en las instituciones con resultados concretos, porque indudablemente, luchar contra la corrupción es una tarea diaria que apela a la corresponsabilidad que tenemos como colombianos.

Publicada en Revista Grandes de Colombia
https://bit.ly/3IpoLQE

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de Colombia

¡La paz de Colombia tiene rostro de mujer! En los últimos tres años asumimos el reto de iniciar un proceso transformador de la sociedad colombiana, mediante la implementación del Acuerdo de Paz firmado con las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), al que le dimos alcances sociales y económicos, así como un enfoque incluyente que nos permita cerrar brechas históricas en materia de equidad.

En este camino ha sido fundamental el papel de la comunidad internacional, que ha destacado los avances del gobierno del presidente Iván Duque en esta materia y cuyos aportes nos impulsan a construir sobre lo construido para lograr que el cambio de las condiciones de vida de los colombianos sea irreversible.

La Política de Paz con Legalidad ha materializado resultados en más de 500 obligaciones consagradas en el Acuerdo, con una apuesta transversal en materia de equidad de género. Ello va de la mano con la Política de Equidad de Mujeres, que pusimos en marcha desde el inicio de este Gobierno y que hemos venido liderando desde la Vicepresidencia de la República y la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer.

En el Plan Marco de Implementación del Acuerdo de Paz, se establecieron 51 indicadores de género. Gracias al liderazgo de la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, hoy en día contamos con una metodología rigurosa de seguimiento a esos 51 indicadores que nos permite evaluar periódicamente el impacto en las mujeres y los avances técnicos de las entidades competentes.

A cinco años (24 de noviembre) de la firma del Acuerdo de Paz se encontró que el 57% de esos indicadores han sido finalizados o presentan avances significativos con una tendencia progresiva de crecimiento en el número de beneficiarias.

Las mujeres rurales han estado en el centro de la implementación del Acuerdo. En el punto de Reforma Rural Integral, 687 mil 386 mujeres rurales han accedido a la línea de créditos blandos; 25 mil 25 han sido cobijadas en el proceso de formalización de tierras. Además, a través de la estrategia Generación-E, se han formado cerca de 83 mil mujeres que representan más de la mitad de los beneficiarios.

En lo referente a la Solución al Problema de Drogas Ilícitas, hay que decir que 28 mil 130 familias con jefatura femenina han recibido pagos por asistencia alimentaria inmediata. Con respecto a las víctimas, se indemnizaron a 150 mil 236 mujeres con una inversión cercana a los $2.5 billones (pesos colombianos). Asimismo, hemos garantizado acompañamiento psicosocial a 60 mil 454 mujeres.

Otro aspecto a destacar es la promoción de la participación de las mujeres; este año fue especialmente importante el ejercicio de elecciones de las nuevas integrantes de la Instancia Especial de Mujeres para el Enfoque de Género en la paz. (…)

En esa misma línea, tras un proceso que contó con la participación de 200 mil personas, entre ellas 65 mil mujeres, se incluyeron 4 mil 606 iniciativas de género y mujer rural que corresponden al 32% del total de las iniciativas que hacen parte de los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial en los 170 municipios que fueron más golpeados por la violencia en nuestro país.

Tenemos un desafío enorme por delante, pero también toda la voluntad política para que los avances ya tangibles de la Paz con Legalidad se consoliden y conviertan en referente para el mundo. Con el concurso de la comunidad internacional, aceleraremos esfuerzos en estos nueve meses para multiplicar los frutos de este trabajo sistemático que estamos realizando.

Nuestro compromiso como Gobierno es seguir sembrando con las mujeres rurales semillas robustas de proyectos escalables y rentables que les den autonomía económica, pues es la mejor manera de prevenir y enfrentar las distintas violencias contra la mujer. La inclusión, respeto y reconocimiento a la dignidad de las mujeres, constituyen base indispensable para lograr un país desarrollado y justo en el que todos construyamos la mejor versión de Colombia.

Publicada en El Universal – México
https://bit.ly/3E2Yjti

Publicada en El País España:
https://bit.ly/3DT1LXt

Estamos disponiendo instrumentos que empoderen a los colombianos en el manejo de recursos públicos.

Por: Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de la República

La confianza es pilar de la gobernanza y del desarrollo económico de un país. Por tanto, para mejorar la relación con los ciudadanos, nos propusimos fortalecer la cultura de transparencia, integridad, acceso a la información, rendición de cuentas y participación de los colombianos, quienes son actores fundamentales para el control social y la creación de políticas públicas.

En este sentido, estamos construyendo canales y herramientas que permitan encender luces sobre la mayoría de procesos públicos y la contratación en cada uno de los niveles del Estado, de tal forma, que cada ciudadano pueda ejercer su derecho de conocer, con detalles, la destinación de los recursos.

Durante los últimos tres años, hemos consolidado instrumentos que ya han dado resultados. Pusimos en marcha el Portal Anticorrupción de Colombia (PACO), que permite a los ciudadanos tener información en lenguaje claro, sobre los contratos que se ejecutan en las regiones; en promedio, diariamente, cerca de 515 personas hacen consultas en este aplicativo.

A ello se suma el Índice Nacional Anticorrupción (INAC), que busca fortalecer a las entidades en la prevención de este delito y mejorar la relación con los ciudadanos. En este se integran mediciones de diversas entidades del Estado en materia de desempeño institucional, rendición de cuentas, contratación, gestión de riesgos de corrupción, presupuesto público, entre otros. A la fecha, se han evaluado 83 entidades del ejecutivo nacional, las 32 gobernaciones, 32 alcaldías y los 170 municipios PDET. De esta manera, logramos tener una radiografía clara de las debilidades institucionales, realizar transferencia de conocimiento y orientar los esfuerzos de forma más asertiva.

También tenemos en marcha la Red Interinstitucional de Transparencia y Anticorrupción (RITA), que cuenta con 254 Oficiales de Transparencia, sumando 143 entidades del orden Nacional y 111 territorial, con presencia en los departamentos de Tolima, Risaralda, Casanare, Boyacá, Cesar, Valle del Cauca, Norte de Santander, Putumayo, Cundinamarca, Bolívar, Antioquia, Huila, Nariño y Córdoba. El objetivo es incluir en la agenda de las entidades la importancia de la prevención de la corrupción, la integridad y la transparencia. A su vez, incentivar los canales de denuncia seguros, haciendo énfasis en la especificación de las circunstancias de tiempo, modo y lugar que rodean el supuesto hecho de corrupción.

Paralelamente, hemos impulsado una agenda por la transparencia, diseñando estrategias y políticas públicas, que involucran cada vez más a los gobiernos territoriales, la población, los centros de investigación y la academia.

Como nuestra meta es tener una ciudadanía más influyente, estamos disponiendo los instrumentos necesarios para empoderar a los colombianos como veedores del manejo de

los recursos públicos, que nos pertenecen a todos, y no a un puñado de oportunistas que terminan embolsillándose el dinero de las comunidades.

Hasta el último día de nuestra gestión, seguiremos enfocando esfuerzos en recuperar la confianza en las instituciones, mejorar la relación Estado-ciudadano, y proveer herramientas técnicas que nos permitan reducir asimetrías de información, y con ello, tener personas que verifiquen, consulten, intervengan y compartan sus ideas sobre los asuntos públicos.

Indudablemente, luchar contra la corrupción es una tarea diaria que apela a la corresponsabilidad que tenemos como colombianos. Así debemos entenderlo, para cortar de raíz este delito que ha frenado nuestro desarrollo como sociedad y como Nación. ¡Merecemos un país íntegro, con mayores oportunidades para toda la población!

Publicado en El Tiempo:
https://bit.ly/3nNGYyS

Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta de la República

¡Colombia se alista para potenciar sus estrellas productivas en el mercado internacional! Recibimos con satisfacción el pasado mes de agosto -con el presidente Iván Duque- el fruto del trabajo de un año de la Misión de Internacionalización, que conformamos ya entrados en la pandemia, liderada por el profesor de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann y conformada por una nómina de lujo de expertos nacionales e internacionales, que nos ayudaron a identificar oportunidades y desafíos para posicionarnos, con determinación, ante el mundo.

El mercado global ha demostrado interés en los bienes, servicios e inversiones colombianas, destacando su alta calidad y compromiso con las practicas sostenibles. Sin embargo, no es un secreto que, aun cuando contamos con ventajas competitivas favorables, no hemos sabido especializarnos en el mejoramiento de los procesos productivos. Seguimos rezagados en sectores como moda, alimentos, minería, químicos, farmacéutico, cárnicos, y lácteos.

En este contexto, arreciaremos el trabajo en las líneas de acción que nos propuso la Misión, para eliminar las limitaciones al comercio en términos de costos de transporte, logística y transacciones. ¡No podemos dejar pasar de nuevo el tren del progreso, cuando el mundo se reconfigura de nuevo para superar la crisis a la que nos arrastró el covid-19!

Ya hemos abonado el terreno con nuestros Pactos por el crecimiento, que nos han permitido explorar el potencial de nuestros empresarios en la producción de bienes como el aguacate, cacao y caña de azúcar, así como en el aprovechamiento de nuestra geografía, biodiversidad y cultura para incentivar sectores como el turismo, energías renovables y sistemas de la información.

Además, estamos comprometidos con impulsar la creación de emprendimientos con valor agregado y aprovechamiento de las tecnologías, dado que, entre 2007 y 2018, tan solo 20% de las empresas manufactureras adoptaron nuevas tecnologías, y menos de 1%, implementaron una innovación. ¡Eso tiene que cambiar y tenemos la voluntad política de hacerlo!
En este sentido, nos unimos a la creación de sinergias entre las distintas instituciones público-privadas. Debemos ser aliados de la academia y valorar los procesos de R&D que estas adelantan en materia de mejoramiento productivo.

Estamos alineados con la Misión, en el propósito de impulsar las ideas y emprendimientos de nuestro país, una juventud interconectada con el panorama mundial, que se adapta a los nuevos cambios tecnológicos. Así mismo, aprovechar la diáspora de 5 millones de colombianos en el exterior y promover migración de personas calificadas.

Desde Cancillería lideramos una participación proactiva del país en la definición de las reglas de juego regionales, así como en el relacionamiento con nuevos mercados, de cara a la internacionalización.

Trabajando unidos lograremos posicionar a Colombia como un productor competitivo, un destino obligatorio y un referente en innovación y aprovechamiento de energías renovables. Estas medidas ayudarán al país a dar un salto cualitativo a nivel económico, con el que podremos ofrecer más y mejores oportunidades de vida a nuestros ciudadanos.

Publicado en La Republica
https://bit.ly/3BlqAt6

Bogotá, D.C., 4 de octubre de 2021

Con respecto a la investigación “Pandora Papers”, me permito informar que la compañía en el exterior a la que se hace mención en relación con mi nombre, así como su inversión en la sociedad Comisionista de Bolsa, fueron declaradas ante el Banco de la República y la DIAN, conforme a la ley.

Así mismo, es importante dejar claro que dicha compañía fue vendida en el año 2012.

Marta Lucía Ramírez de Rincón
Vicepresidenta y Canciller

– La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, también y canciller, se convirtió en la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de Colombia. –

​Por Marta Lucía Ramírez
Vicepresidenta y Canciller de Colombia

El año 1821 fue el de la unión de los Pueblos de Colombia. Año de reunión del Congreso general y fundacional de la vida republicana de las naciones hermanadas por el anhelo de independencia y libertad, de los hoy pueblos de Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela.

Hace 200 años, una generación entera rompía las cadenas de más de 300 años de vida colonial, para dar forma popular, civil y representativa a la República de Colombia y empezar, desde allí, una institucionalidad y una cultura propia, signada por la libertad. Villa del Rosario hace mérito para tener un honroso lugar en la historia de la humanidad, como cuna de ideas políticas y de repúblicas.

Nunca debe ser trivial para Colombia el legado de la generación que en 1821 construyó una nación de ciudadanos y para ciudadanos, con un gobierno representativo, división de poderes y sometimiento a leyes justas, pertinentes e inclusivas. ¡Allí yacen las bases de nuestras entrañas fervientemente democráticas y vocación institucional!

Seguridad, libertad, propiedad e igualdad fueron los principios que convocaron la unidad de los Pueblos de Colombia, lo cual requirió dar forma a una arquitectura institucional que también otorgara firmeza a los deberes ciudadanos. La República fue creada en su momento, pero la ciudadanía y la cultura política debían madurar, dejar sus vicios y centrarse en las virtudes, las luces y el valor. ¡Ese es un encargo intergeneracional!

El decirse colombiano era algo nuevo que, en 1821, se comenzó a aprender y que, dos siglos después, se sigue construyendo. Fue el año de reconocerse en Colombia como nación y territorio y, además, empezar a ser ciudadanos para quienes tuvieron el derecho político y para quienes solo tuvieron el derecho social. El 6 de octubre de 2021 el país tendrá la oportunidad de reunirse en libertad y democracia, en el mismo lugar en el que lo hizo hace 200 años el Congreso general. Fue la determinación de los pueblos de Colombia, la que salió victoriosa, impulsada por un proceso que se gestaba desde 1781 y que nos llega a la actualidad.

Hoy, tenemos que admitir nuestros problemas y reconocer nuestras falencias como sociedad, pero debemos, con la misma energía, regocijarnos y enorgullecernos por lo que estamos haciendo para superarlos, y mostrar los logros que paulatinamente hemos alcanzado. Podemos decir con orgullo que hemos logrado consolidarnos en democracia, que hemos dado pasos importantes como Nación, y que tenemos el arrojo y la determinación para encaminarnos hacia el desarrollo con equidad. Incluso, para superar juntos los efectos de la pandemia, que ha causado preocupantes retrocesos en superación de la pobreza.

Esos avances constituyen, de por sí, el legado institucional que desde hace 200 años, se viene forjando mediante esas primeras leyes, que buscaban entre otros, la libertad de partos; la manumisión y abolición del tráfico de esclavos; la libertad de opinión y de imprenta; la contribución fiscal directa; y la extinción del tributo de los indígenas, como algunas de las innovaciones sociales y políticas en el tránsito hacia la libertad y la igualdad. Ahora, nuestro compromiso como la generación del bicentenario, es con la inclusión y la sostenibilidad.

La mujer

En su momento, quedaron inquietantes vacíos frente a la equidad, como la ausencia inaceptable de menciones a la mujer en la Constitución y ambigüedades sobre el ejercicio de la ciudadanía expresadas en la división entre el ejercicio de derechos políticos y derechos sociales. Sin embargo, hace 200 años el Congreso General consideró resaltar en el preámbulo de la constitución, que nacía una nación “que comienza su carrera política y que todavía lucha por su independencia”, quizá como un gesto de humildad y sentido de realidad. Hoy, 200 años después, no somos una nación novata, somos una nación que debe asumir su adultez para construir juntos, entre todos, su mejor versión.

Considerando la importancia de conocer la historia nacional, durante tres años, hemos avanzado en el proceso de celebración de la independencia nacional, con un alto contenido regional. Recorriendo cada sitio, cada población, cada evento que dio lugar a la Batalla de Boyacá para lograr la victoria militar y continuar hacia la consolidación definitiva de la República por todo el territorio, que en esta memorable ocasión nos lleva a honrar a la que puede ser considerada “Cuna de Repúblicas”.

Por ello, en Villa del Rosario, hemos coincidido en proyectar el Parque Gran Colombiano, como epicentro del turismo histórico y patrimonial. Un lugar de contemplación e inspiración democrática, donde surgieron las ideas políticas e institucionales para la Unión de los Pueblos.

En 2021, en tiempos de pandemia, somos cada vez más conscientes de que la humanidad requiere pueblos unidos para asumir las cuestiones globales. Cada una de nuestras naciones debe integrarse a las demás de nuestra región para superar la inequidad, la exclusión, el calentamiento global y las violencias.

Hoy, quiero compartir con ustedes el anhelo especial para que esta conmemoración sirva de inspiración a las mujeres que liderarán el futuro del país, porque nuestro compromiso, al abrir el telón de este tercer centenario que empieza a escribirse, pasa por la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres en la política, la economía y en los diversos escenarios sociales. Esta es una manera de honrar la memoria de tantos héroes conocidos y anónimos, que nos entregaron -algunos a costa de su propia vida- la preciosa bandera de la libertad. Hoy nos corresponde afianzar la nación democrática, justa, educada, pluralista, próspera e incluyente que estamos llamados a ser.

La historia no para, y el 7 de octubre también estaremos conversando sobre el bicentenario del Ministerio de Relaciones Exteriores, que a propósito, nació en Villa del Rosario.

Columna publicada en La Opinión:
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